Praga es la capital de la República Checa con una extensión de 496 km2 y 1 200 000 habitantes. Sus orígenes se remontan al año de la fundación del Castillo de Praga – el año 870. Pero en su territorio ya había asentamientos humanos en el neolítico.
Praga está situada en el centro de Europa – aproximadamente a 600 km del Mar Báltico, 700 km del Mar del Norte, y 700 km del Adriático.
Praga es accesible desde otras metrópolis centroeuropeas. Viena está a 300 km, Bratislava a 320 km, Berlin a 350 km, Budapest a 550 km, Varsovia a 630 km y Copenhague a 750 km.
El casco histórico de Praga con extensión de 866 ha (Hradčany con Castillo de Praga, Barrio Pequeño, Ciudad Vieja incluyendo el Puente Carlos y el barrio de Josefov, Ciudad Nueva y Vyšehrad) está desde el año 1992 inscrito en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
El centro de Praga se caracteriza por sus sinuosas calles y edificios de todos los estilos arquitectónicos – rotondas románicas, iglesias góticas, palacios barrocos y renacentistas, de modernismo, de clasicismo , cubista y casas funcionales y edificios más modernos.
Praga es una de las nueve ciudades europeas con este prestigioso título que recibió gracias a sus numerosos museos y galerías con colecciones únicas, a unas decenas de escenas teatrales y a importantes salas de conciertos en los que actúan las estrellas del formato mundial.
El terreno quebrado da a Praga su encanto inolvidable y un panorama impresionante. Las colinas praguenses ofrecen muchas vistas espléndidas.
Pasear por estrechas calles iluminadas por farolas de gas, un beso bajo el árbol en flor, un beso bajo el árbol aflorado en el jardín barroco, navegar en un vapor histórico , la noche en el castillo o en palacio, un viaje en el tren de vapor, una boda en el parque de palacio – estos son las ingredientes de un cóctel romántico praguense.
El famoso cristal checo, bisutería y joyas, la acreditada cerveza checa, cosmética natural, especialidades culinarias, diversos productos de marcas internacionales – todo se ofrece en calidad superior y a precios favorables.
Este atributo viene probablemente de la época de Carlos IV, rey checo y emperador alemán, cuando las torres del Castillo de Praga fueron doradas. Otra teoría dice que Praga fue denominada „la ciudad dorada“ durante el reinado de Rudolfo II.
La gran cantidad de torres y miradores dio a Praga el apodo de cien torres, hace ya varios siglos. Hoy día su número oscila ya alrededor de 500.